CARTA DE SANTIAGO: IRA
…remisos en airarse, ya que el airado no es capaz de portarse con rectitud ante Dios. (Santiago 1:19b y 20)
La ira no es mala. Es una reacción de indignación ante algo que consideramos que es injusto, que viola nuestros derechos o nuestros valores. Jesús experimentó ira en varias ocasiones en los evangelios, normalmente ante la dureza de corazón de las personas y su carencia de misericordia, pero también cuando sus propios discípulos quería impedir el acceso de los niños a su presencia. Los fariseos, con su legalismo y falta de misericordia, fueran también blanco de la ira de Jesús.
El propio Pablo nos recomendó ponerle límites a nuestra ira cuando afirmó que una reacción airada no debería llevarnos al pecado y que no deberíamos permitir que el día se acabara sin haber gestionado de manera adecuada nuestra ira. (Efesios 4:26-27)
Creo que es correcto afirmar que el problema no es la ira. Esta incluso puede ser una expresión de nuestra salud moral y espiritual. Mas bien el tema es la gestión de la ira para impedir que se convierta en rabia, es decir en una reacción emocional descontrolada y que termina con un estallido que nos puede dañar a nosotros mismos y a otros. Ya lo afirma Santiago, si la ira se nos descontrola no seremos capaces de comportarnos de una manera justa que agrade al Señor.

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