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SANTIAGO ESTUDIO 9 COMPASIÓN





SANTIAGO 2:12-13

12 Ustedes deben hablar y portarse como quienes van a ser juzgados por la ley que nos trae libertad.[f] 13 Pues los que no han tenido compasión de otros, sin compasión serán también juzgados, pero los que han tenido compasión saldrán victoriosos en la hora del juicio.


La compasión es la capacidad de identificarse con el dolor y la situación del prójimo. Es poderse poner en su piel y sentir lo que la persona siente, sufrir con él o ella. Jesús es conocido por su capacidad de sentir compasión. La tuvo por un leproso al que tocó -algo innecesario para sanarlo- simplemente para transmitirle dignidad y valor. La tuvo por las multitudes al ver su estado de desorientación y perdición.

Santiago afirma que todos los seguidores de Jesús seremos juzgados y, por decirlo de alguna manera, la compasión será un atenuante. Aquellos que hayan tenido la capacidad de mostrar compasión hacia otros serán tratados con la misma compasión en el día en que serán evaluados. Es más, Santiago afirma que la compasión y el compasivo tendrán la capacidad y habilidad de salir triunfantes en ese juicio.

Dice el refrán español que del árbol caído todo el mundo hace leña. Con ello viene a decir el trato inmisericorde que sufren -especialmente dentro de la iglesia- aquellos que por alguna razón han caído, han pecado, se han alejado de Jesús. A menudo, son juzgados sin ningún tipo de compasión ni piedad y estigmatizados para siempre. Pues bien, afirma Santiago, es mejor tener compasión, es mejor -sin aprobar su conducta, su acción u omisión- ponerse en su piel- y esto, según creo, por dos razones prácticas y pragmáticas; la primera porque así imitamos a Jesús. La segunda, porque si carecemos de compasión, sin compasión seremos nosotros mismos tratados.


Un principio

La compasión es la capacidad de ponerse en la piel del otro y sentir sus sentimientos.

Una pregunta

¿Compasivo o inmisericorde?

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