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FRUTO


JUAN 15:1-11

En este capítulo y todavía en el contexto de la cena de la fiesta de la Pascua, Jesús sigue compartiendo principios espirituales con sus discípulos. Este pasaje es el muy conocido de la vida y los sarmientos. Hay una frase que me ha llamado especialmente la atención:

En honor de mi Padre redunda el que produzcáis fruto en abundancia y os mostréis así como discípulos míos.

Jesús les enseña a sus discípulos que llevar fruto tiene un doble valor. En primer lugar, da honra a Dios, es decir, le muestra nuestro aprecio y lo importante, valioso y estimado que es a nuestros ojos. En segundo lugar, es una demostración de auténtico discipulado, un signo que garantiza que somos genuinos discípulos, es decir, seguidores de Jesús.

La pregunta que vino a continuación a mi mente ha sido lógica ¿Qué significa producir fruto? Habitualmente los eruditos bíblicos lo han identificado de dos maneras. La primera, es desarrollar en nuestra vida el carácter de Jesús, es decir, parecernos cada vez más a Él en nuestra manera de ver el mundo y vivr. En segundo lugar, ayudar a otros a que se acerquen a Jesús.

Pensando en llevar fruto me atrevo a añadir otro matiz, llevamos fruto cuando vivimos como agentes de restauración en este mundo roto. Creo que no es osado afirmar que un auténtico discípulo es un agente de restauración y reconciliación y cuando vive como tal Dios es honrado.

Un principio

El fruto certifica la validez de mi seguimiento a Jesús.

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