Entradas

LA NUEVA VIDA EN CRISTO IV

Imagen
Pero no sólo ella; también nosotros, los que estamos en posesión del Espíritu como primicias del futuro, suspiramos en espera de que Dios nos haga sus hijos y libere nuestro cuerpo. (Romanos 8:23) Pablo introduce en los versículos 18 al 25 el concepto de la esperanza del creyente. Entre otros aspectos me ha llamado especialmente la atención la idea de nuestro deseo de que, finalmente, Dios nos haga sus hijos. Creo que el versículo precisa de una explicación. Ya somos hijos de Dios desde el momento en que aceptamos a Jesús como nuestro Señor y Salvador personal. Así lo afirma una y otra vez la Escritura. Sin embargo, también es cierto que el día de la conversión fue el comienzo de un largo viaje que tiene como propósito que Jesús sea formado en nuestras vidas, llegar a ser como Él, poder ser aquel ser humano que Dios tuvo en mente y el pecado hizo inviable debido a nuestra relación contra el Padre.  Somos, pues, gente en proceso de ser más y más similares a Jesús en...

LA NUEVA VIDA EN CRISTO III

Imagen
Los que se dejan conducir por el Espíritu de Dios, esos son hijos de Dios. (Romanos 8:14) Si, como parece indicar el apóstol, tenemos dos naturalezas en pugna en nuestras vidas, hemos de tomar decisiones acerca de cuál de ellas queremos que sea la que gobierne y dirija nuestra vida. Siempre me ha sido de utilidad pensar en la vida como un vehículo. Sólo una persona puede estar al volante del mismo; resulta inconcebible el pensar en dos individuos intentando manejar simultáneamente o pugnando por tomar el control. Sin duda la situación podría resultar catastrófica.  Pablo indica con total claridad que es nuestra responsabilidad permitir que sea el Espíritu de Dios quien esté al volante de nuestro proyecto vital. Quien conduce decide el destino y la dirección. Quien controla nuestra vida, tal y como escribe el mismo Pablo dirigiéndose a los Gálatas, es quien determina qué tipo de resultados o de frutos produce la misma. Sabemos lo que el Espíritu gener...

NUEVA VIDA EN CRISTO II

Imagen
Ahora bien, el afán por satisfacer los apetitos desordenados conduce a la muerte, el hacer lo que es propio del Espíritu lleva a la vida y a la paz. (Romanos 8:6) Pablo en los versículos en los que se enmarca este pasaje habla de las dos naturalezas que coexisten en la vida del seguidor de Jesús, la vieja y la nueva, la carne y el Espíritu. Es cierto que algunos pensadores cristianos niegan la existencia de esa dualidad dentro del creyente y afirman la existencia de una sola. Personalmente pienso que la enseñanza bíblica -tal y como la entiendo- enseña ese principio y, además, la experiencia personal la confirma; desgraciadamente día tras días. En definitiva, si las dos conviven, domina aquella a la que alimentamos, ante cuya influencia y seducción sucumbimos. El apóstol ya nos habló en el capítulo siete de la contradicción que supone haber sido liberados para... volver a ser esclavos del pecado voluntariamente. Aquí Pablo añade un matiz más, las consecuencias de obede...

NUEVA VIDA EN CRISTO I

Imagen
Ninguna condena, por tanto, pesa ya sobre los que pertenecen a Cristo Jesús, pues la ley del Espíritu que da vida en Cristo Jesús me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte. (Romanos 8:1-2) El capítulo 8 de la carta está dedicado a hablar de la vida en el Espíritu y las implicaciones que tiene sobre el seguidor de Jesús. Pablo ya demostró con sus argumentos la incapacidad de la ley para producir vida y como puso de manifiesto la realidad del pecado en nuestra experiencia como seres humanos. Pero el apóstol comienza el capítulo con una declaración de esperanza; ya no somos condenados. Cuando tomamos la decisión de aceptar a Jesús como nuestro Señor y Salvador, cambia, como ya hemos visto, nuestro estatus legal. El pecado ya no tiene la capacidad de condenarnos porque, aunque hemos quebrantado la ley, Jesús ha pagado el precio que la ley justamente exigía por las transgresiones. Pablo ha ido insistiendo en esto una y otra vez desde el capítulo cinco ¡Somos libres! ¡N...

EL CRISTIANO Y LA LEY III

Imagen
Así que, concluyendo, por una parte mi razón me inclina a servir a Dios; por otra, mis desordenados apetitos me tienen esclavizado a la ley del pecado. (Romanos 7:25) Recordemos que el contexto del pasaje es la relación del seguidor de Jesús con la ley. No hay que olvidar que una de las consecuencias nefastas que el pecado ha producido en la experiencia humana ha sido una ruptura interior. Somos seres rotos, divididos, fragmentados que vivimos en constante contradicción. Todavía -aunque afectada y deformada- conservamos la imagen de Dios y, consecuentemente, tenemos la capacidad de distinguir entre el bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto, lo bueno y lo malo. Pero, por otra parte, vivimos una realidad en la que optamos por el mal aun sabiendo clara y meridianamente que no es aquello que deberíamos hacer. Esta contradicción, esta lucha interna nos acompañará el resto de nuestros días y, precisamente, el seguimiento del Maestro consiste -entre otras cosas- en de...

ROMANOS/ EL CRISTIANO Y LA LEY II

Imagen
Un mandamiento que debía ser portador de vida, se convirtió para mí en instrumento de muerte. Porque el pecado se aprovechó del mandamiento para engañarme, y, valiéndose de él, me causó la muerte. (Romanos 7:10-11) Pablo continua desarrollando su argumento acerca del papel y el propósito de la ley. Afirma que ésta en absoluto era o es mala. Sin embargo, su papel no era ni es el de salvar a las personas, antes al contrario, poner de manifiesto la necesidad que las personas tenemos de ser salvadas ante nuestra incapacidad para cumplir los requisitos de la ley. Es una paradoja porque  algo bueno como es la ley lo único que hace es incrementar más y más el pecado. Pero a la vez es totalmente necesario porque al ser éste un problema interno sería imposible para nosotros poderlo detectar y ser conscientes del mismo si la ley no lo señalara al mostrarnos nuestras conductas, actitudes, motivaciones, omisiones, etc.  La ley es un espejo en el que me puedo mirar y que sim...

ROMANOS/ EL CRISTIANO Y LA LEY I

Imagen
¿Querrá todo esto decir que la ley es pecado? ¡De ningún modo! Claro que, sin ley,  yo no habría experimentado el pecado. Por ejemplo, yo ignoraba lo que es tener malos deseos, hasta que vino la ley y dijo: No tengas malos deseos. Fue el pecado quien aprovechando la ocasión que le proporcionaba el mandamiento, despertó en mí toda clase de malos deseos; sin la ley, pues, el pecado sería ineficaz. (Romanos 7:7-8) Pablo comienza una nueva sección de su carta centrada en la relación entre el seguidor de Jesús y la ley; sección que abarca hasta finales del capítulo 8. En estos versículos el apóstol pone de manifiesto un principio importantísimo; la ley tiene como propósito sacar a la luz el problema del pecado. En la Escritura el pecado siempre es un problema del corazón, una actitud de rebelión y/o indiferencia hacia Dios. Al ser un problema interno precisamos de algo que lo saque a la luz, que lo haga evidente, que nos permita detectarlo y, consecuentemente, si lo des...