CUARESMA DÍA 34

 


Acuérdate del sábado, para consagrarlo al Señor. Durante seis días trabajarás y harás en ellos todas tus tareas; pero el séptimo es día de descanso consagrado al Señor, tu Dios. En ese día no realizarás ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tus animales, ni el inmigrante que viva en tus ciudades. Porque el Señor hizo en seis días el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, y el séptimo día descansó. Por eso mismo bendijo el Señor el sábado y lo declaró día sagrado. (Éxodo 20:8-11)

Siempre me ha sorprendido que el mandamiento del Señor contenido en el decálogo entregado a Moisés fuera para que descansáramos, no para que trabajáramos. De hecho, es el mandamiento más extenso de todos ellos. 

Descansar en esta sociedad 24/7 tiene muchos significados. Primero, es una imitación del Señor que descansó el séptimo día. Segundo, es un acto de rebeldía contra una sociedad que nunca para, en la que todos los comercios están abiertos, en que se puede comprar 24 horas en Internet y en la que la desconexión digital del trabajo es una quimera y más una nueva esclavitud. Tercero, es una necesidad para restaurar nuestras fuerzas físicas, mentales, emocionales y espirituales. Por eso el surtidor de gasolina ilustra este post. 

La invitación que hoy te plantea la Cuaresma es que pienses hasta qué punto necesitas honrar el día de reposo porque tu vida se va desgastando sin oportunidades de renovación. ¿Qué ves cuando te miras?

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