CUARESMA DÍA 7
Pero si alguno no tiene cuidado de los suyos, y mayormente de los de su casa, la fe negó, y es peor que el que no creyó. (1 Timoteo 5:8)
Llamados a bendecir al mundo de parte del Señor y la Cuaresma como tiempo para evaluarnos a la luz de ese propósito divino. Lo cierto es que nos movemos, cada uno de nosotros, en diferentes ámbitos y el más cercano a nosotros es, sin duda, nuestra familia.
El ser de bendición comienza en nuestra hogar. Sería ridículo que pretendamos bendecir al mundo o estemos haciéndolo y no suceda en nuestra casa. Pablo es tajante en su descripción de aquel que es irresponsable con relación a las necesidades, no sólo materiales, sino emocionales, intelectuales, sociales y, naturalmente, espirituales.
Aprovecha la Cuaresma para examinarte a la luz de este principio bíblico. No seas superficial, añade capas de discernimiento; por ejemplo, reflexionando acerca de qué dirían los de tu casa al respecto si tuvieras el valor o la oportunidad de preguntarles y que te dijeran la verdad.
¿Qué ves al examinarte? ¿Qué verían ellos?
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