Ir al contenido principal

PROCESOS



Las lágrimas que derramamos cuando sembramos la semilla se volverán cantos de alegría cuando cosechemos el trigo. (Salmo 126:6)


Al pensar en un proceso vienen a mi mente ideas de movimiento, esfuerzo y fases, y todo ello en un marco de tiempo que no acostumbra a ser corto. La Biblia es un libro de procesos; Dios trabaja con procesos. Nosotros, por el contrario, somos gente de eventos; lo queremos todo ahora mismo y, además, sin ningún tipo de esfuerzo. Simplemente queremos que las cosas sucedan y ¡Sucedan ya!. Queremos ser maduros en Cristo sin trabajar nuestro carácter; deseamos que la iglesia crezca sin invertir ni un minuto en compartir la fe; deseamos que el Reino de Dios se establezca sin trabajar para hacerlo realidad. Nosotros simplemente queremos que las cosas pasen o que las hagan otros, no somos de procesos porque, como mencioné anteriormente, implican movimiento, esfuerzo, dedicación, persistencia y fases. 

Pero, una vez más, cuando miramos a la Escritura vemos a un Dios empeñado en procesos. Pensemos en Abraham y el tiempo que necesito hasta tener un heredero, las esclavitud del pueblo en Egipto, los años en el desierto, David huyendo durante años de Saúl a pesar de haber sido ungido como heredero, no olvidemos la cautividad de Babilonia y, si vamos al Nuevo Testamento, pensemos en los tres años del ministerio de Jesús formando sus discípulos. Los procesos acostumbran a requerir de nosotros paciencia, pero cuando se completan, como indica el salmo, producen gran gozo. Renunciar a los procesos es renunciar al trabajo de Dios en nosotros.


¿Eres de procesos o eventos?

Comentarios

Entradas populares de este blog

SALMO 78. QUE LO SEPA LA GENERACIÓN VENIDERA

Lo que oímos y aprendimos,
lo que nos contaron nuestros padres
no lo ocultaremos a nuestros hijos,
lo contaremos a la siguiente generación:
las glorias del Señor y su poder
y las maravillas que realizó.
Pues Él hizo un pacto con Jacob
y dio una instrucción a Israel:
Él mandó a nuestros padres
que lo comunicaran a sus hijos,
para que lo supiera la generación venidera,
los hijos que habían de nacer;
y se lo confiaran a sus hijos
para que pusiera en Dios su esperanza,
no olvidaran las hazañas de Dios
y cumplieran sus mandamientos.


Largo pero precioso salmo. Comienza con la comisión de pasar las verdades acerca de Dios a la siguiente generación con un triple propósito: pongan su esperanza en Él, no olviden su intervención y, finalmente, cumplan sus mandamientos.

El salmista hace mucho énfasis en la importancia de explicar a las nuevas generaciones la intervención pasada de Dios en la historia. Para ello divide en salmo en varias partes además de la introducción ya mencionada, y todas ellas están articulad…

SALMO 90. EL TIEMPO

Enséñanos la medida exacta de nuestros días
para que adquiramos un corazón sensato.


El tema central de este salmo es el tiempo y cómo Dios y nosotros mismos nos relacionarnos con esta dimensión. El poema afirma con rotundidad que el Señor es eterno, existía antes del tiempo y está fuera y por encima del mismo, si, mil años para Ti son un ayer que pasó, indica el salmista.

Contrariamente, al leer esta parte de la Escritura nos damos cuenta que, en contraste con Dios, nosotros somos temporales, caducos y finitos. No importa cuántos años podamos llegar a vivir, al final, agotamos nuestros días como un suspiro, dice el escritor, para después sentenciar, pasan aprisa y volamos.

No ha sido muy difícil encontrar materia para pensar y reflexionar en este salmo. Mis días se acabarán rápidos. Ya he llegado a los 54 y, tal y como dice el pasaje bíblico, han pasado realmente como un suspiro y cuanto más pasan, más consciente es uno de la finitud de la vida y su limitación.

Ante esta realidad el salmis…

SALMO 89. LA FIDELIDAD DE DIOS

Cantaré eternamente el amor del Señor,
anunciaré su fidelidad por generaciones.
Con mi boca afirmo claramente:
Oh Eterno, tu amor edificó los cielos,
más estable que ellos es tu fidelidad.


Dos cosas destacan en este salmo, primeramente, la forma en que está estructurado. Comienza con una introducción (de la que están sacados los versículos que encabezan esta entrada), continúa con una declaración del señorío del Señor sobre todos los dioses, seguido de su señorío sobre la naturaleza. Después, la fidelidad de Dios se muestra en la elección de David como rey y su promesa de continuar su dinastía por todas las generaciones mientras sus sucesores guardaran el pacto. El ritmo del salmo se rompe con el castigo del Señor sobre la dinastía a causa de su infidelidad para acabar con una última sección de súplica donde se le pide a Dios que recuerde, su amor de antaño.

La segunda cosa destacable de este salmo es que su tema central es la fidelidad del Señor. A lo largo del mismo, una y otra vez, se re…