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ROMANOS/ CORRUPCIÓN/ ROMANOS 1:18-32



Y como no tienen interés en conocer a Dios, es Dios mismo quien los deja a merced de una mente pervertida que los empuja a hacer lo que no deben. (Romanos 1:28)



Este pasaje habla de cómo toda la humanidad se ha corrompido y es, por tanto, culpable delante del Señor. En tres ocasiones en este breve pasaje aparece la misma fórmula: El hombre rechaza a Dios --> Él los deja a merced de sus propias decisiones --> el ser humano genera corrupción y maldad (versículos 14; 26 y 28) El texto simplemente refleja una gran verdad, los humanos, cuando nos abandonamos a nuestras propias pasiones, instintos y deseos somos capaces de las barbaridades más grandes, entramos en una dinámica de destrucción de otros, del entorno y de nosotros mismos. Nosotros, cada uno de nosotros, somos nuestro peor enemigo y dentro de cada uno de nosotros hay un monstruo latente que solamente busca la oportunidad adecuada para manifestarse. 

Por eso es tan importante, drástico y fundamental que los seguidores de Jesús estemos bien anclados en Él, porque ninguno de nosotros somos inmunes a esa realidad llamada pecado y cuando nos alejamos del Señor los diques de contención se abren y el proceso de restauración que Jesús lleva a cabo en nuestras vidas se paraliza. Entonces, cualquier cosa es posible porque quedamos simple y llanamente a merced de nosotros mismos.


¿Qué puedes hacer para fortalecer tus anclajes en el Señor?

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