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SEGUNDA CARTA DE PABLO A LOS CRISTIANOS DE CORINTO/ REQUISITOS/CAPITULO 13






En fin, hermanos, estén alegres, permitan que se los corrija, déjense amonestar, vivan en armonía, mantengan la paz. Y Dios, que es fuente de amor y de paz, estará con ustedes. (2 CORINTIOS 13:11)


Me gusta el tono que usa el apóstol, habla con imperativos, nos habla de ser intencionales, de trabajar activamente en pro de las cosas que indica, ya que aquello que nos pide no vendrá de forma espontánea, mágica, sin trabajo y sin esfuerzo. Sólo vendrá si lo deseamos y trabajamos para que ocurra.

Una y otra vez nos vemos confrontados con esta realidad, contra la creencia popular acerca de que el crecimiento, de alguna manera se producirá en nuestras vidas, la Biblia nos habla de un esfuerzo constante y continuado por lograrlo. Y en este pasaje el apóstol nos indica algunas de las áreas en las que debemos de ser intencionales, buscarlas y cultivarlas.

La primera es estar abiertos a la corrección y la amonestación. Siempre he pensado que la retroalimentación, especialmente aquella que proviene de las personas que amamos, es un gran regalo que, aunque sea costoso y doloroso, haríamos bien en recibir. Ella nos permite ver nuestros puntos ciegos, aquellas áreas de nuestras vidas que otros perciben y nosotros no. Nuestras peores carencias son aquellas que desconocemos. Cuando tenemos conciencia de ellas siempre está a nuestro alcance el hacer algo al respecto.

Pablo nos exhorta a vivir en armonía y mantener la paz. Es nuestra responsabilidad buscar todo aquello que contribuya a ambas cosas y, naturalmente, evitar todo aquello que pueda destruir algo tan frágil y delicado como la armonía y la paz en el contexto de la comunidad de seguidores de Jesus.

Hay una promesa relacionada con esta búsqueda, la presencia del Dios de amor y de paz en nosotros y entiendo que esto se extiende al nivel comunitario y no únicamente al nivel personal o individual.


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