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JESÚS, ¿QUIÉN SOY?

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  Tú eres mi hijo amado; en ti me complazco. (Lucas 3:22)   ¿Quién soy? Es una pregunta latente en todo ser humano. En nuestra sociedad occidental la cuestión está bastante anestesiada. No somos una cultura orientada a la reflexión pues esta produce dolor y tensión. No es fácil pensar sobre uno mismo, los resultados pueden ser demasiado difíciles de soportar. Pero, no importa si la afrontamos o no, la pregunta y la necesidad de saber quiénes somos sigue latente, aunque sea en nuestro subconsciente, y demanda respuestas, las exige y, por lo tanto, las busca.    En ocasiones llegamos a creer que somos nuestros logros. Nos definimos por lo que conseguimos, los objetivos que alcanzamos, el estatus que hemos logrado, el poder vinculado a este. Nos confundimos con nuestros roles y en el fondo del corazón hay un gran miedo a perder el rol; si no soy el líder, el pastor, el director, entonces ¿quién soy? Lo mismo sucede con nuestros logros, porque si estos nos definen y vali...

JESÚS, EN BUSCA DEL PERDIDO

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  En efecto, el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido. (Lucas 19:9) Jesús entra en casa de Zaqueo y automáticamente es juzgado por hacerlo. El Maestro es bien consciente de que, no al aceptar sino pedir hospitalidad en casa de alguien de mala reputación como lo era el jefe de los recaudadores de impuestos, ponía en tela de juicio su propia reputación a los ojos de los religiosos, los justos, los moralmente intachables.  A Jesús no le importa, nunca le ha importado lo que puedan pensar de Él. Tiene claro su propósito y entiende que esos son los riesgos a correr y los precios a pagar. Su relación con Zaqueo es una más en una serie de encuentros con personas que por su condición étnica, social, económica, política o religiosa son inaceptables a los ojos de gente "buena".  Es interesante que el Maestro no los describe como culpables sino como perdidos. Tendemos a acercarnos al pecado única y exclusivamente como una responsabilidad personal, co...

JESÚS, LA COSA QUE FALTA

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  Jesús entonces, mirándolo con afecto le dijo: Una cosa te falta... (Lucas 10:21) Esta entrada probablemente no es para ti, no refleja tu situación pero, es posible que refleje la de muchos de nosotros. Puede darse el caso que haya en nuestra vida -como la hubo en aquel muchacho rico que se encontró con Jesús- algo que bloquee un seguimiento coherente, maduro, consistente, comprometido con el Maestro. Cuando eso se da nos encontramos en esa incómoda situación de estar nadando y guardando la ropa al mismo tiempo. Por usar el lenguaje bíblico, de no ser ni fríos ni calientes. De ninguna manera nos apartaríamos de Jesús y nos volveríamos, usando la jerga evangélica, "al mundo" pero, tampoco damos el paso de un compromiso más profundo, más definitivo que nos transforme y nos lleve a niveles que desconocemos y, tal vez por eso, tememos la tensión interna, la fricción que experimentamos. Jesús ni fuerza ni forzará. Él nos deja a nuestra propia decisión, invitando permanentemente p...

JESÚS, MIRAR ATRÁS

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  Jesús le contestó: Nadie que ponga su mano en el arado y mire atrás es apto para el Reino de Dios. (Lucas 9:62) La nostalgia es una emoción agridulce que mezcla tristeza y afecto al recordar tiempos, lugares o personas del pasado. Así describe el diccionario la palabra y es lo que vino a mi mente cuando leí este pasaje, sentir nostalgia. La asociación de las palabras del Maestro con la mujer de Lot que se convirtió en estatua de sal al mirar hacia Sodoma cuando huían de la ciudad no fue difícil.  Al discipulado se accede voluntariamente. Uno acepta el señorío de Jesús, es decir, su autoridad sobre todas y cada una de las dimensiones de la vida, porque lo desea. El Maestro invita pero no empuja nadie a entrar en el Reino. Eso sí, invita a seguirlo en una aventura de dejar que nos transforme mientras colaboramos con Él en transformar el mundo. Jesús no engaña, no promete una vida de felicidad según los patrones de esta sociedad, donde todas nuestras necesidades serán satisfech...

JESÚS, APAGA MI SED

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  Señor, dame de esa agua para que no tenga más sed. (Juan 4:15) Por lo general, según dicen los expertos, una persona puede resistir sin agua entre 3 y 5 días. Naturalmente,  hay muchos condicionantes como la edad, la temperatura, el estado de salud general de la persona, etc. Todos los seres humanos necesitamos agua sin importar nuestra condición social, cultural, económica, política, nuestra etnia o nuestra religión. Nos encontramos ante una necesidad básica sin la cual no es posible sustentar la vida.  En el tiempo de Jesús existían dos palabras para referirse a la vida. Por un lado estaba bios, que tiene que ver con las funciones físicas que compartimos con el resto de los seres vivos como, por ejemplo, los animales. Por otro lado estaba zoe, que tiene que ver con la dimensión trascendente de la vida, la que va más allá de la mera existencia física. Zoe tiene que ver con sentido, propósito y significado. Tiene que ver con nuestra realización como seres humanos, ...

JESÚS, LOS QUE NO SON DE LOS NUESTROS

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  Juan le dijo: Maestro, hemos visto a uno que estaba expulsado demonios en tu nombre y se lo hemos prohibido, porque no es de los nuestros. (Lucas 9:49) Hay una perversa tendencia a apoderarnos de Dios y manipularlo en nuestro beneficio, en el de los nuestros. Hay casos extremos que todavía hoy en día se dan cuando creyentes de una determinada religión matan en el nombre de su deidad a los que creen en otra o simplemente no creen. No son de los nuestros ergo podemos masacrarlos. Nuestro dios estará contento, de esta manera lo honramos. Otros casos son más cercanos a nuestra realidad pero responden al mismo principio, la distinción entre ellos y nosotros. Lo podemos ver cuando consideramos que nuestra teología, nuestra manera de interpretar la Biblia, nuestra denominación, nuestra manera de alabar, de hacer iglesia, de discipular y un etcétera tan grande como lo desees es, sino la única -aunque en el fondo así lo creamos- sin duda, la mejor.  Eso, automáticamente, hace que nos...

JESÚS, DEJA QUE PONGA LUZ EN TU VIDA

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  Jesús se dirigió de nuevo a los judíos y les dijo: Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no caminará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. (Juan 8:12)   La luz ilumina las cosas, pone de manifiesto lo que hay. Jesús afirma ser la luz del mundo, pero, también la luz de las personas, de ti y de mí. En mi propia experiencia la luz del Maestro ha significado poder tener acceso a áreas y realidades de mi vida que de lo contrario hubieran quedado ocultas y al quedar ocultas no hubiera podido hacer nada al respecto con ellas. Pero que las ignorara no significaba que no estuvieran actuando sobre mi vida y, al menos en mi caso, de una manera negativa, muy negativa. En coaching hay una frase que tiene mucho sentido. Afirma que las cosas que ignoramos nos controlan; las que conocemos las podemos gestionar. Cuando permitimos que Jesús eche luz sobre esas realidades, aunque puedan ser dolorosas y no nos gusten, podemos con su ayuda hacer algo al respecto, trabajarlas, permi...