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JESÚS, DALES TÚ DE COMER

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  Jesús les contestó: Dadles de comer vosotros mismos. (Lucas 9:13) Estas líneas corresponden al milagro de la alimentación de los cinco mil hombres, el único signo de Jesús recogido por los cuatro evangelistas. El Maestro, antes de intervenir, les pide un imposible, dar de comer a una multitud ingente ya que las cifras que se indican tan sólo se referían a los hombres sin contar ni mujeres ni tampoco niños. Ellos responden indicando los modestos recursos con los que cuentan: cinco panes y dos peces. Jesús lleva a cabo su milagro con los magros recursos existentes y las necesidades de las personas, como todos sabemos, son satisfechas. Pasemos esto a tu realidad y la mía. Nos encontramos delante de un mundo roto lleno de necesidades de todo tipo, físicas, emocionales, mentales, sociales, culturales y, naturalmente, espirituales. Unas necesidades que son reales y que Dios quiere satisfacer pero, como colaboradores suyos que somos, nos invita a que lo hagamos nosotros. Es normal que n...

JESÚS, SOMOS ENVIADOS

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  Ellos salieron y recorrieron todas las aldeas, anunciando por todas partes el mensaje de salvación y curando a los enfermos. (Lucas 9:6) Estos versículos corresponden a la misión encargada por Jesús a sus doce discípulos. Los pasajes que preceden esta comisión muestran a Jesús haciendo lo que precisamente les pide a ellos que hagan, predicar y demostrar el Reino del Señor. Ambas cosas, no una o la otra son parte integrante de la misión de Dios aunque, como vemos en los evangelios, debido a la realidad en ocasiones el énfasis se centre un aspecto o el otro. Nosotros somos la continuación de esa comisión y somos enviados a un mundo roto, lleno de necesidades a fin de extender el Reino por medio de la proclamación del mensaje y la demostración del mismo a través de nuestras obras de amor, compasión, justicia, misericordia. No podemos sustraernos a la realidad de que somos un pueblo enviado y enviado con un propósito, con un sentido, en definitiva, con una misión.  El tema es qu...

JESÚS, FORMAR PARTE DE SU FAMILIA

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  Jesús contestó: Mi madre y mis hermanos son todos los que escuchan el mensaje de Dios y lo ponen en práctica. (Lucas 8:21) Cada cierto tiempo aparece en los medios de comunicación la noticia de alguien que afirma ser hijo ilegítimo de una persona famosa. En ocasiones, el tema puede llegar hasta los tribunales y se resuelve con una prueba de paternidad basada en ADN. La afirmación del demandante de ser hijo por sí sola no es suficiente. Tampoco lo es la negación del demandado. Hacen falta pruebas objetivas. Según veo en este pasaje sucede algo similar con la familia de Jesús. No basta, según sus palabras, afirmar que se es parte de la misma, son necesarias pruebas objetivas de esta pertenencia y, como en tantas otras ocasiones, los frutos, las conductas observables y verificables por uno mismo y por los demás son la única prueba convincente y, además, válida. Vienen a mi mente las palabras del apóstol Pedro cuando afirmaba que se invocamos como Padre a Dios debemos vivir de una ma...

JESÚS, BUENA TIERRA

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  Por último, la semilla que cayó en tierra fértil representa a los que oyen el mensaje con una disposición acogedora y recta, lo guardan con corazón noble y bueno, y dan fruto por su constancia. (Lucas 8:15) Esta parábola habla de dar fruto. Este fruto no depende de la calidad de la semilla pues esta está garantizada y es una constante a lo largo de toda la narración. Lo que varía es la calidad del suelo. Esta calidad es la que condiciona que esa semilla pueda dar o no fruto. Ese suelo es nuestro corazón. Corazón desde la perspectiva bíblica, no de la cultura popular contemporánea. El corazón es el centro de control de nuestro proyecto vital. Donde se piensa, define e implementa la forma en que vivimos. En las Sagradas Escrituras todo cambio que sea sostenible en el tiempo pasa necesariamente por el corazón.  Cuando la semilla, la Palabra, cala en nuestro corazón sin duda dará fruto y en la Biblia ese fruto siempre se traduce en conductas observables por los demás, ...

JESÚS, INTERPRETAR LO QUE VEMOS

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  Volved a Juan y contestadle lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios de su enfermedad, los sordos oyen, los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia la buena noticia. ¡Y felices aquellos para los que yo no soy causa de tropiezo! (Lucas 7:22-23) Juan el bautista, el primo de Jesús, está en un mar de dudas acerca de la identidad de Jesús. Tal vez el hecho de estar encarcelado y constatar que Jesús no hacía nada para liberarlo le había llevado a cuestionar lo que había proclamado acerca de Él y lo que vio en su bautismo. Sea como fuere decide enviar dos de sus discípulos al Maestro para que confirme si verdaderamente era el Mesías. Lo interesante es la respuesta abierta de Jesús. Seamos honestos, era una oportunidad de oro para afirmar sin ambigüedad que era el Mesías. Sólo tenía que decir: sí, lo soy. Pero no, les pide a los enviados de Juan que ellos mismos tomen una decisión en base a su interpretación de la realidad qu...

DAR FRUTO EN LA VEJEZ

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  Aun en la vejez dará su fruto. (Salmo 92:15) El pasado día 21 cumplí 70 años. Soy un viejo, no lo puedo negar, de hecho lo soy desde hace bastante tiempo. Mis fuerzas declinan, la flexibilidad se pierde, el cansancio aparece más temprano, la recuperación cuesta más y se acabó, entre otras cosas, el trasnochar. Todo eso es verdad, es inevitable, debe aceptarse. Pero hay algo que el tiempo no puede deteriorar, la fuerza de mi misión, del propósito para el cual Dios me ha creado (por cierto, que no es algo privativo de los que estamos mal llamados "a tiempo completo", sino de cualquier seguidor de Jesús) en mi caso es ayudar a las personas a que puedan ser su mejor versión, aquello que el Señor tenía en mente cuando las creó. Ciertamente la edad obliga a expresar la misión de forma diferente, por medio de otros canales distintos a los que uno utilizaba en su juventud y en sus años de madurez. Pero, como esa misión es perenne, no caduca, está siempre ahí hasta el día en que est...

JESÚS, TRES PASOS INTENCIONALES

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  Todo aquel que viene a mí, que escucha mis palabras y actúa en consecuencia. (Lucas 6:47) Este versículo está sacado de la enseñanza de Jesús acerca del hombre que construyó sobre la roca y el que lo hizo sobre la arena. Algunos de mis amigos hacen bromas acerca de mí y el uso que hago de la palabra intencionalidad porque es una de mis favoritas. Dicen que debo vivir más relajado y dejarme llevar.  La intencionalidad es aquello que se hace de forma consciente, voluntaria y con propósito. Creo firmemente que nada importante sucede en la vida sin una buena dosis de intencionalidad. Y veo, además, que esto es lo que nos enseña Jesús en el pasaje citado. Hay tres pasos que Él indica: acercarse a Él, escuchar y, sobre todo, actuar en consecuencia. La responsabilidad de los tres depende de nosotros. Todos ellos apelan a nuestra voluntad. Los tres están a nuestro alcance. En ellos hay un claro propósito, me acerco para escuchar y para poner en práctica lo escuchado. No hay misterio...