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UN SER HUMANO



Esta es la lista de los antepasados de Jesucristo, descendiente de David y de Abrahán. (Mateo 1:1)

Las genealogías son esas partes de la Escritura a la que no solemos prestarle demasiada atención; al fin y al cabo se trata de una serie interminable de nombres, la mayoría de los cuales son difícilmente pronunciables. No obstante, cuando se miran con un poco de cuidado, se puede extraer interesantes e importantes enseñanzas para nuestras vidas.

Mateo comienza su relato con la introducción de los antepasados de Jesucristo. Al hacer esto, el evangelista está remarcando el carácter total y plenamente humano de Jesús. El Mesías no aparece por generación espontánea; es más bien el descendiente de una larga saga que Mateo comienza con Abrahán, aquel que fue llamado para ser de bendición para todas las naciones. 

En mi humilde opinión la fe cristiana sería total y absolutamente diferente sin el hecho de la Encarnación. Dios decidió entrar en la historia como un ser humano, como uno de nosotros. Dios decidió limitarse a la experiencia de cualquier otro hombre, con todas las limitaciones que ello supone. Él decidió vivir todas las dimensiones de la humanidad, incluyendo el dolor, el sufrimiento y la muerte, con la sola excepción del pecado, aunque no la tentación. 

Valoro tremendamente esa iniciativa de Jesús. Personalmente, no podría seguir a un Dios que, sentado en su universo, viviera alejado de la penosa realidad humana, incapaz de entenderla y, por tanto, empatizar con ella. Pero no es así nuestro Dios, Él puede entendernos, entenderte, porque ha estado aquí; sabe y conoce las dificultades de la experiencia humana y puede por tanto, compadecerse de nosotros. No podemos ni debemos perder la dimensión humana de Jesús


Piensa en la humanidad de Jesús ¿Qué puede aportar a tu experiencia de la fe?



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