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PENSAMIENTOS



Puedo también someter a Cristo todo pensamiento (2 Corintios 10:5)


¿Qué cantidad de pensamientos produce nuestro cerebro? La revista New Scientist llegó al siguiente cálculo10 elevado a 80.000.000.000.000, una cifra que supera el número de átomos que hay en el universo. El cálculo se basa en la cantidad de neuronas que caben en la cabeza y las conexiones de todas estas células entre sí. Honestamente el dato se me escapa y me cuesta procesar esa cifra. Me sorprendió también leer que nuestro cerebro genera (la otra cifra es su potencial, no lo que lleva a cabo) cada día más de 60.000 pensamientos y la mayoría de ellos... negativos.

Todos estamos de acuerdo que nuestra actividad cerebral es imparable. Aunque lo deseemos no podemos dejar de pensar; parece que el cerebro sea autónomo, vaya por libre y genere su propia vida intelectual al margen de nuestra voluntad. También es cierto la ingente cantidad de negatividad que llega a generar. En momentos de lucidez (que no son muchos) puedo pensar sobre mis pensamientos y observar la tremenda carga  de negatividad que generan. La capacidad del cerebro para pensar mal es increíble, y aquí es donde entra en escena la afirmación de Pablo. 

Someter a Cristo todo pensamiento. No puedo evitar la actividad cerebral. Como decía antes, y desconociendo el funcionamiento de los mecanismos cerebrales, parece que esta tenga autonomía propia. Sin embargo si que tengo capacidad y soy responsable de administrar de la manera correcta toda esa actividad mental. No puedo evitar que vengan a mi mente pensamientos negativos pero ¿Qué hago con ellos? Puedo reprimirlos, pero eso no significa eliminarlos. Puedo darles rienda suelta y envenenarán mi mente y posiblemente mis relaciones. Ninguna de estas opciones parece ser la más adecuada. La propuesta por el apóstol es la mejor, reconocer mis pensamientos negativos, ponerles nombre y apellido y dárselos directamente a Jesús, repitiendo el proceso tantas veces como sea necesario. Puedo garantizarte que funciona y produce una increíble higiene mental.


¿Cómo administras tu actividad cerebral, qué haces con los pensamientos negativos?


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