Ir al contenido principal

JESÚS, RESTAURADOR 2




Una de las consecuencias del pecado la experimentamos en la dimensión física. La enfermedad y la muerte son consecuencias del mismo. Necesito explicarme; no estoy afirmando que la persona que sufre un ataque cardiaco, padece un cáncer o un ictus lo padezcan como consecuencia de algún pecado específico. No trato de decir que esa persona sufre lo que sufre como castigo por algún pecado evidente o oculto ¡Para nada! Mi punto es que la enfermedad y la muerte no formaban parte del diseño natural de Dios. Todos hemos oído en alguna ocasión la afirmación que la muerte forma parte de la vida, que es algo normal y natural. Desde la visión cristiana del mundo y la vida no es así. Dios advirtió con claridad al ser humano que si desobedecían morirían. Y así fue. Pablo, escribiendo a los romanos nos dice que por un hombre, Adán, el pecado entró en el mundo y con él, la muerte. Muerte y enfermedad son consecuencias de la rebelión del ser humano contra Dios y su autoridad. Precisamente la resurrección de Jesús representa la victoria definitiva sobre la misma y todas sus consecuencias.

Cuando Dios se hace presente en la persona de Jesús contrarresta todos los efectos del pecado. El Maestro restauró la vida de personas eliminando la enfermedad de sus cuerpos y devolviéndoles la salud. El ministerio de Jesús fue total y absolutamente integral. Enfrentó los diferentes efectos del pecado sobre la vida humana según estos le salieron al paso. Los versículos de Lucas previamente leídos nos indican que sanó a multitudes, sin embargo, no nos dice que hubiera ninguna comunicación o predicación de la buena noticia. Nuestro filtro teológico nos lleva a pensar que primero hubo un culto de evangelización y, posteriormente, una ministración y sanación. Pero en numerosas ocasiones vemos que no fue así. Del mismo modo que en otras muchas hubo anuncio del mensaje y no tuvieron efecto curaciones. Las sanaciones del Maestro no fueron un reclamo publicitario para atraer más gente a la predicación ¡Al contrario! En numerosas situaciones advirtió a aquellos que recibieron la sanidad que guardaran un estricto silencio que pocas veces, todo sea dicho de paso, fue respetado. 

Aunque no tengo el don de sanidades he conocido a seguidores de Jesús que si lo tenían. Pero el Señor no siempre actúa de forma sobrenatural. Él, en su providencia, ha dado dones a los hombres y gracias a los mismos la medicina ha avanzado de forma gigantesca en los últimos años, aportando nuevos fármacos y técnicas que han reducido considerablemente la extensión y el efecto de muchas enfermedades. Entiendo pues que el ministerio restaurador de Jesús continúa en acción por medio de sus seguidores que, gracias al don de sanidad siguen contrarrestando los efectos del pecado, y a todos aquellos que con los dones naturales que el Señor les ha provisto, sean creyentes o no, continúan permitiendo el avance de la medicina y la ciencia. 


La providencia de Dios se ha definido como el cuidado que sigue mostrando por la humanidad y la creación a pesar del pecado. La ciencia, el arte y la técnica son un resultado de ello. ¿De qué modo entender la providencia del Señor te puede ayudar a valorar mucho más el trabajo de las personas?

Comentarios

  1. Doy gracias a Dios por sus dones a la humanidad. Reconozco que, aún sin saberlo, todos los que hacen el bien por y a favor de otros, son dirigidos por el Creador.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

SALMO 90. EL TIEMPO

Enséñanos la medida exacta de nuestros días
para que adquiramos un corazón sensato.


El tema central de este salmo es el tiempo y cómo Dios y nosotros mismos nos relacionarnos con esta dimensión. El poema afirma con rotundidad que el Señor es eterno, existía antes del tiempo y está fuera y por encima del mismo, si, mil años para Ti son un ayer que pasó, indica el salmista.

Contrariamente, al leer esta parte de la Escritura nos damos cuenta que, en contraste con Dios, nosotros somos temporales, caducos y finitos. No importa cuántos años podamos llegar a vivir, al final, agotamos nuestros días como un suspiro, dice el escritor, para después sentenciar, pasan aprisa y volamos.

No ha sido muy difícil encontrar materia para pensar y reflexionar en este salmo. Mis días se acabarán rápidos. Ya he llegado a los 54 y, tal y como dice el pasaje bíblico, han pasado realmente como un suspiro y cuanto más pasan, más consciente es uno de la finitud de la vida y su limitación.

Ante esta realidad el salmis…

SALMO 89. LA FIDELIDAD DE DIOS

Cantaré eternamente el amor del Señor,
anunciaré su fidelidad por generaciones.
Con mi boca afirmo claramente:
Oh Eterno, tu amor edificó los cielos,
más estable que ellos es tu fidelidad.


Dos cosas destacan en este salmo, primeramente, la forma en que está estructurado. Comienza con una introducción (de la que están sacados los versículos que encabezan esta entrada), continúa con una declaración del señorío del Señor sobre todos los dioses, seguido de su señorío sobre la naturaleza. Después, la fidelidad de Dios se muestra en la elección de David como rey y su promesa de continuar su dinastía por todas las generaciones mientras sus sucesores guardaran el pacto. El ritmo del salmo se rompe con el castigo del Señor sobre la dinastía a causa de su infidelidad para acabar con una última sección de súplica donde se le pide a Dios que recuerde, su amor de antaño.

La segunda cosa destacable de este salmo es que su tema central es la fidelidad del Señor. A lo largo del mismo, una y otra vez, se re…

SALMO 78. QUE LO SEPA LA GENERACIÓN VENIDERA

Lo que oímos y aprendimos,
lo que nos contaron nuestros padres
no lo ocultaremos a nuestros hijos,
lo contaremos a la siguiente generación:
las glorias del Señor y su poder
y las maravillas que realizó.
Pues Él hizo un pacto con Jacob
y dio una instrucción a Israel:
Él mandó a nuestros padres
que lo comunicaran a sus hijos,
para que lo supiera la generación venidera,
los hijos que habían de nacer;
y se lo confiaran a sus hijos
para que pusiera en Dios su esperanza,
no olvidaran las hazañas de Dios
y cumplieran sus mandamientos.


Largo pero precioso salmo. Comienza con la comisión de pasar las verdades acerca de Dios a la siguiente generación con un triple propósito: pongan su esperanza en Él, no olviden su intervención y, finalmente, cumplan sus mandamientos.

El salmista hace mucho énfasis en la importancia de explicar a las nuevas generaciones la intervención pasada de Dios en la historia. Para ello divide en salmo en varias partes además de la introducción ya mencionada, y todas ellas están articulad…