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SALMO 68/ DEFENSOR



Padre de los huérfanos, defensor de las viudas es Dios en su santa morada. (Salmo 68:6)


A menudo Dios es definido de esta manera en las páginas del Antiguo Testamento; muchos pasajes añaden a los dos figuras anteriores la del extranjero. El huérfano, la viuda y el extranjero son usados para mencionar de forma amplia a los vulnerables del pueblo, aquellos que carecían de un contexto que les ayudara a satisfacer sus necesidades mínimas de supervivencia. En una época donde no existían los servicios sociales estas personas eran dejadas a su suerte y tan sólo podían vivir si alguien se compadecía de ellas. 

La Palabra nos indica que el Señor se erige en defensor de todos ellos; se preocupa por ellos y se hace responsable de los mismos. Naturalmente eso tiene  implicaciones para los seguidores de Jesús, puesto que nosotros somos hoy en día los instrumentos a través de los cuales Él lleva a cabo sus designios en este mundo. Por tanto cualquier seguidor del Maestro a nivel individual debe llevar con orgullo el título de defensor de todos aquellos que son vulnerables, marginados y maltratados por la sociedad. Del mismo modo, cualquier comunidad que se precie de honrar el nombre de Jesús debería asumir, precisamente en su nombre, esa responsabilidad. 


¿Estás ejerciendo el título de padre de huérfanos y defensor de viudas? ¿Lo está haciendo tu comunidad?

Comentarios

  1. Es una de las identidades de Dios que más me han fascinado desde que comencé en el camino de Jesús.
    Las buenas nuevas que Jesús trae al mundo son reales, tangibles y practicas.
    Es una de las más gloriosas, sencillas y humildes formas de llevar el amor de Dios a través de extender las manos hacia los huérfanos y las viudas, cualquier desprotegidos o maltratado.

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