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SALMO 44/ CLAMOR



¡Despierta, Señor! ¿Por qué duermes? ¡Espabílate! ¡No nos rechaces para siempre! ¿Por qué nos ocultas tu rostro y olvidas nuestra desgracia y opresión? Nuestro aliento se hunde en el polvo, nuestro vientre está pegado a la tierra. ¡Levántate, ven a socorrernos, rescátanos por tu misericordia! (Salmo 44: 24-27)


Este salmo tiene una cruda y clara honestidad con Dios, algo que me gusta y me enseña que la relación con el Señor puede y debe ser real. Hay cinco partes muy diferenciadas en el poema. La primera nos habla acerca de las memorias que el autor tiene acerca de la intervención pasada del Señor en la vida de Israel, sus grandes hechos gloriosos. La segunda, es una exclamación de alegría al pensar en aquellas proezas de Dios; el alma de forma espontánea se dirige al Señor y le expresa reconocimiento y alabanza. El tono, sin embargo, cambia con la tercera parte del salmo que comienza en el versículo 10. El salmista afirma que las cosas ya no son como acostumbraban a ser, ya no experimenta el pueblo la intervención que hubo de parte de Dios en el pasado. La cuarta parte, que tiene su inicio en el versículo 18, muestra la sorpresa de David porque, hasta donde él puede entender no ha habido quebrantamiento del pacto y la alianza y, consecuentemente, no tiene ningún sentido lo que está sucediendo, no le encuentra la lógica ni la explicación. La parte final del salmo, la que he reproducido aquí, nos muestra una expresión de dolor del pueblo que se siente olvidado y abandonado por su Dios. 

Este salmo, como tantos otros, pone voz a los sentimientos tanto de la iglesia bajo presión por el entorno, la iglesia perseguida, como a aquellos seguidores de Jesús que están pasando por momentos en que sienten el abandono, la lejanía, la distancia y el aparente abandono por parte del Señor. Como dice un comentarista bíblico, este salmo expresa dolor espiritual que, sin duda, es el más fuerte y punzante que puede sufrir y experimentar un seguidor del Maestro de Galilea. Este salmo nos concede el permiso y la legitimidad de abrir un corazón lleno de dolor para expresarle a Dios cómo su pueblo se siento y lo experimenta.


¿Qué te hacen sentir las palabras del salmo?

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