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LOS HERMANOS DE JOSÉ/ MALA GESTIÓN/ GÉNESIS 37



Se dijeron unos a otros : -¡Ahí viene el de los sueños! Vamos a matarlo y a echarlo en uno de estos aljibes; después diremos que alguna fiera salvaje lo devoró, y veremos en qué paran sus sueños. (Génesis 37:20)


La segunda parte del capítulo 37 nos narra los penosos acontecimientos de la venta de José por parte de sus hermanos a una caravana que se dirigía a Egipto; también la mentira que urdieron para ocultar lo que habían hecho a su padre Jacob. Es fácil ver de qué la mentira, como forma de afrontar la realidad, está presente en esta familia desde tiempos de Abrahán. Las situaciones difíciles son manejadas a fuerza de engaños. 

Pero estos acontecimientos son simplemente la culminación de un proceso, el resultado final, el desenlace. Ninguno de los implicados supo gestionar de forma correcta la situación. Jacob por sus preferencias. José por su arrogancia y actitud delatora y, finalmente, los hermanos con su odio y envidia. El problema no hizo sino crecer y crecer porque nadie lo gestionó, nadie afrontó la situación de una forma constructiva y esta se volvió crónica y cuando hubo ocasión, las emociones largamente cultivadas de los hermanos hacia José explotaron y lo vendieron. Las relaciones ya estaban deterioradas y rotas desde hacia tiempo. El intento de asesinato y la posterior venta simplemente simplemente sancionaron una realidad.

¿Y qué hago yo con esas situaciones que se van alargando en el tiempo y que no soy intencional en intervenir para solucionarlas? Este pasaje, como anteriormente el de Jacob antes de encontrarse con su hermano Esaú, me confronta con la gestión de mis procesos emocionales. Aquel episodio me mostraba al patriarca manejando correctamente las emociones, reconociéndolas, nombrándolas y volcándolas en Dios. Este pasaje me muestra todo lo contrario. Emociones destructivas no reconocidos, no nombradas y no gestionadas con Dios que acaban explotando haciendo mal al entorno, José primero, su padre después. Todo ello sin hablar de cómo cada uno de los hermanos debió de trabajar su sentimiento o no de culpa.

El espejo de los hermanos de José me enseña la necesidad de gestionar en sus estados incipientes las emociones destructivas. Me da luz sobre el peligro de permitir que crezcan y se desarrollen en nuestro corazón. Me muestra que pueden acabar produciendo acciones que dañen a otros, su entorno y nosotros mismos. Como dice Daniel Goleman, el conocido como padre de la inteligencia emocional, "no podemos evitar nuestras emociones, sin embargo, podemos hacer mucho por gestionarlas". Estoy de acuerdo y aún al precio ser tildado de repetitivo se que solo hay un camino para ello: reconocerlas, nombrarlas y volcarlas en Dios.


Nueva oportunidad ¿Cómo estás gestionando tus emociones?

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