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JESÚS/ SER FAMILIA/ MATEO 12:46-49


Jesús le contestó: ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos? Y señalando con la mano a sus discípulos, añadió: Estos son mi madre y mis hermanos. Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano, y mi hermana, y mi madre. (Mateo 12:48-50)

En este texto la clave se encuentra en la afirmación de Jesús en la que indica que su familia son aquellos que hacen la voluntad del Padre. Claro, directo y categórico. El énfasis está en el hacer, no en el creer, no en el asentimiento intelectual a una serie de proposiciones teológicas. Este, pues, es un primer punto a clarificar, se trata de hacer, no se trata de pensar o creer en un sentido intelectual.

El segundo aspecto, y que se deriva directamente del anterior, se relaciona con qué es lo que debemos hacer. El Maestro afirma que aquel que hace la voluntad del Padre es el que verdaderamente forma parte de su familia. Ya tenemos, por tanto, dos aspectos -hacer + voluntad del Padre- que juntos nos dan luz sobre lo que Jesús nos está indicando como señales de pertenencia a su familia.

Nadie expresará desacuerdo con ambas afirmaciones. Primero, porque forman parte del imaginario evangélico y segundo porque dado su carácter abstracto nos permiten decir amén sin que nos comprometan lo más mínimo. Demos pues, un paso más adelante.

Yo entiendo que la voluntad del Padre -como está expresada en la oración del Padrenuestro- es que la tierra sea igual al cielo y que todo aquello que no es permisible en el cielo tampoco lo sea en la tierra, por tanto, asumo -y admito la discrepancia- que hacer la voluntad del Padre es vivir como un agente de restauración en un mundo roto y construir el Reino de Dios. Si no estamos de acuerdo con esto, mi pregunta sería en qué consiste pues la voluntad de Dios, ¿En ir los domingos a la iglesia?

¿Qué evidencias hay de que eres miembro de la familia de Jesús? ¿De qué modo es visible que haces la voluntad de Dios en el día a día?

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