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DEUTERONOMIO PARTE I/ PRIMER DISCURSO DE MOISÉS/ CAPÍTULO 1


Pero el Señor me dijo: «Adviérteles que no suban a pelear si no quieren ser derrotados por el enemigo, porque yo no estaré con ellos». (DEUTERONOMIO 1:39, 42 BLPH)

Hoy comienzo el libro de Deuteronomio que tiene varias características peculiares o interesantes. La primera es que se articula en base a diferentes discursos que Moisés dirigió al pueblo de Israel justo antes de que este comenzara la conquista de la tierra. La segunda es que de forma constante el autor se está dirigiendo a tres generaciones diferentes, la del desierto, es decir, aquello que se rebeló contra el Señor y, a causa de su incredulidad, no entraron en la tierra. La presente, que será la encargada de poseer la tierra, y los hijos, que deben recibir de sus ancestros la enseñanza acerca de la ley y su importancia.

Este primer capítulo hace una somera recapitulación de todo lo que sucedió desde la salida de Egipto haciendo mención en cómo el pueblo, a pesar de tantas evidencias de la presencia e intervención de Dios, fue rebelde y no confió y finalmente cómo desearon conquistar la tierra por ellos mismos pero el Señor no estaba con ellos, no bendecía su proyecto, nos les brindaba su apoyo.

Mi reflexión tiene que ver, precisamente, con este aspecto de no ser acompañado por Dios en los proyectos que emprendemos y la necesidad de asegurarnos pues eso, su presencia y su acompañamiento. Esto nos implica, necesariamente, el perdido hábito de la reflexión, el pararnos y pensar sí Dios puede y quiere estar con nosotros en un proyecto como el que vamos a emprender y creo que ciertas preguntas nos podrían ayudar:

¿Está en línea con la voluntad de Dios?
¿Son correctas mis actitudes?
¿Son correctas mis motivaciones?
¿Construye el Reino de Dios o únicamente mi propio reino personal?
¿Qué impacto tendrá o tiene sobre mi familia, mi matrimonio?

Estas son, únicamente, ciertas preguntas. El punto clave es tener criterios que podamos aplicar a los proyectos y nos ayuden a determinar si el Señor estará con nosotros.





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