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CEGUERA


JUAN 9:13-41


El pasaje que he leído hoy habla acerca de las consecuencias que se produjeron después que Jesús sanó a una persona ciega de nacimiento. En este episodio se juega, todo el tiempo, con dos conceptos diferentes de ceguera, la física, aquella que padecía el hombre que fue sanado, y la espiritual, aquella que padecían los que no podían enteder que había hecho Jesús y cuándo lo había hecho.


La ceguera espiritual, al menos en este pasaje, consiste en la incapacidad para ver o identificar la actuación de Dios en la vida de las personas. Algunas personas, entre ellas fariseos, reaccionan ante el hecho de que Jesús sanara a la persona en un día de reposo y con ello rompiera las sagradas tradiciones religiosas de Israel. No era el primera, tampoco sería la última vez que el Maestro se enfrenta con ellos debido a la diferente concepción de qué debería hacer Dios, cuándo debería hacerlo y de qué modo.


A mi me da miedo convertirme en un ciego espiritual. Me asusta que mi "cajita mental" sea tan pequeñita que no tenga la capacidad de ver lo que Dios hace o quiere hacer, simplemente porque no encaja con mis esquemas y, por lo tanto, no pueda verlo, o lo que es peor, no quiera verlo.


Quiero estar abierto a que Dios sea Dios. Desea verlo e identificarlo trabajando en la historia. No deseo que mis prejuicios teológicos, mi concepción de cómo las cosas deberían ser, mi rigidez mental o espiritual me prive de ver y disfrutar de todo lo que Dios en su soberanía quiera hacer en otros y en mi vida.


Un principio


No hay peor ciego que el que no quiere ver.

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